Síndrome felino de hipersensibilidad cutánea: manejo y tratamiento

06.06.2019

El diagnóstico, tratamiento y manejo de los gatos con hipersensibilidad cutánea (afección que incluye a las enfermedades alérgicas) no suele ser tarea fácil, aún para el dermatólogo más experimentado. Hay que considerar siempre las particularidades de la especie felina y la disponibilidad y cumplimiento del propietario, adaptando a cada caso concreto las medidas terapéuticas a emplear.

Los procesos alérgicos en los gatos presentan diferencias clínicas muy diferentes en relación con los del hombre o el perro, por lo que necesitan un tratamiento distinto. Incluso los patrones de presentación de la enfermedad cutánea lo son.

El tratamiento en estos casos busca reducir las lesiones cutáneas y el prurito (la picazón en la piel) y la prevención después de la remisión de los síntomas, para que no vuelvan a presentarse en los pacientes.

El control de las pulgas y descartar los alérgenos alimentarios suele formar parte de los primeros abordajes diagnósticos, además de aplicar un tratamiento específico. Los medicamentos orales pueden ser difíciles de administrar, por lo que en muchas ocasiones se recurre a las inyecciones. Las cremas u otros productos tópicos también son complicados de aplicar en los gatos debido a sus hábitos de limpieza. 

La eliminación del alérgeno

Normalmente solo puede resultar factible la eliminación en el caso de los alérgenos alimentarios.

En el caso de los aeroalérgenos, en la práctica es muy difícil eliminarlos. En la especie felina los ácaros del polvo son probablemente los aeroalérgenos más importantes y ciertas medidas podrían limitar su número:

  • Limpieza con calor húmedo de las zonas donde suele estar el gato.
  • Ventilación y aireación del ambiente, colchas y colchones.
  • Aplicación de filtros especiales de aspirador con diámetro inferior a 0,3 mm.
  • Aplicación de insecticidas ambientales y reguladores de la hormona del crecimiento de los insectos.
  • Infestación por pulgas.

En la mayor parte de los casos se debe considerar el control de las infestaciones por pulgas, ya que las pulgas pueden dar por sí mismas cuadros alérgicos (DAP) o exacerbar el problema.

Junto al animal afectado, hay que tratar el ambiente y todos los animales que convivan con el gato, con insecticidas adecuados para la especie, ya sea mediante fármacos o haciendo uso de las pipetas.

Para facilitar el conocimiento, dosis y utilización, existe una guía de los antiparasitarios externos que se pueden utilizar en el gato, publicada por ESCCAP (European Scierntific Counsel Companion Animal Parasites).

Tratamiento de las hipersensibilidades cutáneas felinas agudas

Las hipersensibilidades cutáneas felinas agudas comprenden aquellas que tienen un inicio y un fin claramente definidos, siendo de corta duración.

A pesar de que en muchos gatos es difícil, las terapias tópicas son muy recomendadas, en especial los hidratantes cutáneos y los corticoides o el tacrolimus tópico. La inmunoterapia alérgeno específica suele estar reservada a los casos en que el resultado de las pruebas sea razonable y se pueda efectuar un seguimiento adecuado. Lograr finalmente la confianza del propietario es esencial en la mayor parte de los casos dada la cronicidad del problema.

Para empezar, hay que valorar y tratar las infestaciones parasitarias (pulgas) y las infecciones por bacterias o levaduras. 

Baños y champús no irritantes e hidratantes

La utilización de champús es en sí una gran ayuda en dermatología. Se utilizan básicamente para el control de las infecciones secundarias, la hidratación y el restablecimiento de la barrera cutánea, aspecto fundamental en el tratamiento de las hipersensibilidades cutáneas.

Corticoides

  • En la piel y el pelo

El uso local de spray especializados, siguiendo las recomendaciones de los laboratorios, puede mostrarse efectivo en las lesiones agudas localizadas (espacios interdigitales, pabellón auricular, cuello, etc.). Estas aplicaciones tópicas pueden mejorar considerablemente el prurito y las lesiones cutáneas. El uso de pomadas con corticoides más potentes es más controvertido y debe evaluarse su aplicación, sobre todo teniendo en cuenta a los posibles lamidos del animal.

Si el gato no tolera la aplicación del spray se puede intentar aplicar el producto con alguna toallita frotando suavemente. Los gatos pueden ser sensibles a la aparición de atrofia cutánea en el uso continuado de estos fármacos.

  • Orales

Los gatos parecen ser más resistentes a los efectos adversos de los glucocorticoides que lo que sucede en el perro o en el hombre. La prednisona no es tan eficaz en los gatos, por lo que se utiliza principalmente la prednisolona o la metilprednisolona, inicialmente en dosis de 1-2 mg/ kg/día, bajándola progresivamente hasta intentar dosis de 0,5-0,1 mg/kg/cada 48 horas.

  • Inyectables

El uso de la medicación oral es difícil a veces para muchos propietarios. La eficacia de la corticoterapia suele ser muy efectiva en periodos cortos, aunque con el tiempo tiende a disminuir en muchos casos. 

El acetato de triamcinolona en dosis de 5 mg/gato vía SC se puede emplear en casos refractarios. 

El acetato de metilprednisolona, con efecto depot, en dosis aproximada de 20 mg/gato, vía SC o IM, se debe utilizar con mucha precaución, debido a posibles efectos indeseables (sistémicos y también locales -paniculitis, vasculitis, necrosis epidérmica-) cada tres o cuatro semanas. Su uso en gatos que no admiten la medicación oral o son agresivos hace que este producto sea el que ocasionalmente se utiliza, aunque no es recomendable.

Hay que prever, no obstante, siempre en el uso de corticoides los posibles efectos secundarios; infecciones secundarias, cutáneas y urinarias, incremento de peso, poliuria/ polidipsia, diabetes, síndrome de Cushing iatrogénico, fragilidad cutánea, etc.

Tratamiento de las dermatitis alérgicas felinas crónicas 

Las afecciones crónicas son enfermedades de larga duración y por lo general, de progresión lenta.

Pasos iniciales

Como en el caso de las dermatitis agudas, hay que tener en cuenta siempre en los casos crónicos todos los factores que podrían iniciar o complicar el problema y revaluar el caso clínico con mucha frecuencia Es imprescindible inicialmente tener en cuenta y tratar estos cuatro puntos:

• Evitar y controlar las infestaciones por pulgas.

• Evaluar e identificar infecciones, realizando citologías, tricografías y cultivos, utilizando las terapias antibacterianas y/o antifúngicas o por levaduras adecuadas.

• Evaluar la respuesta a las dietas de restricción.

• Realizar y evaluar los test intradérmicos o serológicos, aun considerando su dificultad o validez en la especie felina, ya que en ocasiones pueden ser útiles.

• Iniciar, analizando cada caso en concreto, si es posible la inmunoterapia alérgeno específica.

Mejorar el cuidado de la piel y del pelaje

Baños con champús

En gatos que lo acepten, los baños periódicos con champús adecuados no irritantes, hidratantes, principalmente (coloides de avena, cal sulfurada, aceites esenciales, fitoesfingosina, etc.) pueden mejorar el estado de la piel rehidratándola y arrastrando también los posibles alérgenos y microbios. 

La fitoesfingosina, que es una molécula precursora de las ceramidas cutáneas, también es recomendable por sus efectos antiinflamatorios, antibacterianos y antiseborreica. La podemos encontrar en champús o pipetas. Posiblemente el uso de mousses sea más tolerado en muchos gatos.

Utilización de ácidos grasos (omega-3 y omega-6)

Aun teniendo en cuenta su palatibidad (cualidad de ser grato al paladar), su uso suele ser recomendable debido a sus efectos, que deben ser valorados en unos dos meses. Hay formulaciones vía oral y también de uso tópico y en pipetas. El restablecimiento de la barrera cutánea sigue siendo fundamental en el control de estos procesos y estos productos pueden ser muy útiles. Algunas dietas llevan incorporados ácidos grasos y pueden constituir una ayuda en el control de estas dermatosis pruriginosas.

Reducción del prurito

La reducción del prurito sigue siendo la piedra fundamental en la mayoría de los casos. El uso de corticoides sistémicos y tópicos, como se comentó en el apartado anterior, suele ser la primera fase del abordaje terapéutico. Para casos crónicos, no obstante, se suelen recomendar otros fármacos.

Normalmente hay que utilizar terapias combinadas que incluyan el control del prurito (corticoesteroides, ciclosporina, oclacitinib, antihistamínicos, etc.), para favorecer el restablecimiento de la barrera e hidratación cutánea, controlar las infecciones secundarias y prevenir las infestaciones por pulgas y la aparición de hipersensibilidad a la picadura de pulga, administrar dietas adecuadas y favorecer el empleo de medidas externas como champús, spray, etc.

La ciclosporina oral es uno de los fármacos más utilizados en el control de gatos con hipersensibilidades cutáneas crónicas.

Manejo adecuado para prevenir las recaídas 

Se ha comentado, en los apartados precedentes, la importancia de individualizar el tratamiento adaptándolo en cada caso al paciente, propietario, extensión y gravedad de las lesiones y respuestas al tratamiento.

Una vez controlados los signos clínicos dermatológicos y el prurito, es muy importante prevenir las recaídas.

El buen uso de los controles antiparasitarios (pulgas), eliminación de complicaciones bacterianas y por levaduras, el empleo de dietas adecuadas, el favorecer la barrera cutánea (ácidos grasos, fitoesfingosina.) o el aplicar champús, spray o espumas hidratantes y regeneradoras, pueden en muchos casos minimizar el cuadro clínico.

En algunas ocasiones no es suficiente y es necesario emplear antipruriginosos de manera continua. La ciclosporina puede ser un buen aliado en estos casos, monitorizando y adaptando las dosis a cada animal. La aplicación de antipruriginosos locales como el aceponato de hidrocortisona o el tacrolimus un par de veces por semana puede también ser de ayuda en estos casos controlados y localizados.

Hay que vigilar la aparición de atrofia epidérmica. 

Hiposensibilización. Inmunoterapia específica 

Evaluando cada caso en concreto, y tras efectuar los test intradérmicos, -in vivo- (difícil en el gato, con relación a su realización y lectura) o serológicos, -in vitro- (cada vez más adaptados a la especie felina), se puede administrar una inmunoterapia alérgeno específica. La finalidad que las pruebas de alergia es identificar a los alérgenos responsables del prurito y de la clínica del animal. La respuesta positiva permite abordar la inmunoterapia específica. La administración de inmunoterapia alérgeno específica (ASIT), conocida también como hiposensibilización, es común en muchas especies animales y cada vez más frecuente también en el gato.

El tratamiento persigue que el gato pueda desarrollar tolerancia hacia un alérgeno determinado. La aplicación gradual de cantidades crecientes de extractos alergénicos intenta lograr este fin. Los extractos alergénicos se administran clásicamente vía subcutánea primero en una "fase de inducción" inicial, en la cual se aumenta gradualmente la cantidad de alérgeno administrada. Esta fase que dura de semanas a meses, da paso a una etapa de mantenimiento en la cual el gato recibe mensualmente una dosis adaptada óptima.

La fase se puede reducir mediante el método cluster o agrupado que pretende reducir la primera fase a un par de semanas y pasar más rápidamente a la de mantenimiento. Los efectos secundarios de ASIT son muy raros e incluyen anafilaxia o prurito local.

Hay evidencias de que la administración de inmunoterapia vía sublingual es efectiva y segura en perros; en la especie felina se necesita actualmente más información, aunque puede dar resultados parejos y esa vía puede resultar atractiva para muchos pacientes. La efectividad de la inmunoterapia alérgeno específica debe ser valorada entre 6 y 12 meses.

Muchos gatos muestran mejoría tras ella, aunque la eficacia real es difícil de demostrar ya que normalmente se acompaña de otras medidas, explicadas en los apartados anteriores. La duración de la terapia a largo plazo tampoco está muy bien documentada y en la mayor parte de los casos con buena respuesta se mantiene durante años. 

La aparición de nuevos fármacos es una esperanza, pero hay que usarlos con precaución y exigir mayores estudios. 


Adaptación del artículo de Eduard Saló, veterinario experto en dermatología de Clínica Veterinaria Gran Vía, acreditado dermatología AVEPA.
Publicado en la revista veterinaria profesional de animales de compañía Canis et Felis, núm. 154.